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Guía completa sobre los síntomas de abstinencia alcohólica: fases, riesgos y cómo actuar

  • hace 2 días
  • 17 Min. de lectura

Cuando una persona con dependencia del alcohol deja de beber de forma brusca o reduce drásticamente su consumo, su cuerpo y su mente reaccionan. A este conjunto de reacciones lo llamamos síntomas de abstinencia alcohólica.


Estas manifestaciones van desde temblores y una ansiedad intensa hasta situaciones de extrema gravedad, como convulsiones o el temido delirium tremens. Lo que ocurre es que el cerebro, que se ha acostumbrado a funcionar bajo el efecto depresor del alcohol, de repente se encuentra en un estado de hiperactividad peligrosa cuando esa sustancia desaparece.


¿Qué es el síndrome de abstinencia alcohólica y por qué ocurre?


El síndrome de abstinencia alcohólica (SAA) es, en esencia, una crisis médica que se desata cuando se priva al cuerpo del alcohol del que depende físicamente. Para entenderlo de una forma más sencilla, podemos usar una analogía.


Piensa que tu sistema nervioso es como un coche. El alcohol funciona como un freno muy potente. Si has estado conduciendo durante mucho tiempo pisando ese freno a fondo (lo que sería un consumo crónico), tu cerebro se ha ido adaptando. Para que el coche no se pare, ha empezado a "acelerar" mucho más de lo normal para compensar.


El problema llega cuando, de repente, quitas el pie del freno (dejas de beber). El motor, que seguía revolucionado, ahora no tiene nada que lo contenga. El resultado es un sistema nervioso fuera de control, en un estado de hiperexcitabilidad que lo desborda todo.


La adaptación del cerebro al alcohol


Esta idea del motor "acelerado" no es solo una forma de hablar; es el reflejo de cambios químicos muy reales en el cerebro. El alcohol potencia la acción de un neurotransmisor llamado GABA (el principal "freno" cerebral) y, al mismo tiempo, bloquea el glutamato (el "acelerador"). Para intentar mantener el equilibrio, el cerebro hace dos cosas:


  • Reduce la sensibilidad a GABA: Los "frenos" se vuelven menos eficaces.

  • Aumenta los receptores de glutamato: Crea más puntos de "aceleración".


Cuando el alcohol desaparece de la ecuación, te quedas con un sistema donde los frenos apenas funcionan y los aceleradores están a toda máquina. Esta auténtica tormenta eléctrica en el cerebro es la que provoca los síntomas de abstinencia alcohólica. Es crucial reconocer las primeras señales, que a veces pueden confundirse con los síntomas iniciales de la adicción, pero cuyo avance puede ser mucho más rápido y peligroso.


El SAA es una realidad médica grave. En España, por ejemplo, un estudio epidemiológico en Galicia registró 7990 casos en pacientes hospitalizados, con una estancia media de 13,7 días. Es significativo que el 85% fueran hombres, con una edad promedio de 52 años. Si te interesa, puedes profundizar en estos datos a través del estudio publicado en Dialnet.


La progresión de los síntomas


Comprender esta base biológica es fundamental para darse cuenta de por qué una desintoxicación por cuenta propia, sin supervisión médica, es una decisión tan arriesgada. Los síntomas no aparecen todos de golpe, sino que suelen seguir una progresión que puede agravarse en cuestión de horas.


La abstinencia alcohólica no es simplemente "pasarlo mal" por dejar de beber. Es una emergencia médica en potencia, provocada por un desequilibrio químico brutal en el cerebro que exige atención profesional para garantizar la seguridad de la persona.

Para que puedas visualizar cómo evoluciona este proceso, hemos preparado una tabla que resume las fases y los síntomas más característicos.


Fases y síntomas clave de la abstinencia alcohólica


Esta tabla te ayudará a identificar rápidamente cada etapa de la abstinencia y su nivel de riesgo asociado, desde las primeras horas hasta las complicaciones más graves que pueden surgir días después.


Fase temporal

Síntomas comunes

Nivel de riesgo

6-12 horas

Temblores, ansiedad, insomnio, náuseas, sudoración.

Leve a moderado

12-24 horas

Alucinaciones (auditivas, visuales o táctiles), irritabilidad.

Moderado

24-48 horas

Convulsiones tónico-clónicas ("gran mal").

Alto

48-72 horas

Delirium tremens: confusión severa, agitación, fiebre.

Muy alto / Crítico


Como ves, lo que empieza con síntomas que podrían parecer "manejables" puede escalar rápidamente a situaciones que ponen en peligro la vida. Por eso es tan importante buscar ayuda profesional desde el primer momento.


La cronología de los síntomas de abstinencia hora por hora


Entender los síntomas de la abstinencia alcohólica no es simplemente memorizar una lista de molestias. Se trata de comprender cómo evolucionan con el paso del tiempo. Esta cronología es clave, porque la intensidad y el tipo de síntomas cambian de forma radical a medida que pasan las horas desde la última copa.


Pensar en este proceso como un mapa temporal es una herramienta muy valiosa. Nos permite anticipar qué podemos esperar y, sobre todo, saber cuándo una situación difícil se está convirtiendo en una verdadera emergencia médica. Y actuar a tiempo es fundamental para evitar las peores complicaciones.


Las primeras 6 a 12 horas: el inicio de la tormenta


Los primeros avisos de la abstinencia suelen aparecer bastante rápido, entre 6 y 12 horas después del último trago. El cuerpo, que se había acostumbrado a la presencia constante del alcohol, de repente nota su ausencia. Es como si el sistema nervioso, que estaba siendo frenado, empezara a acelerar sin control.


En esta primera fase, los síntomas son sobre todo físicos y emocionales, pero su intensidad varía enormemente de una persona a otra. Lo más habitual es sentir:


  • Temblores incontrolables, sobre todo en las manos. Es uno de los signos más delatadores.

  • Ansiedad y nerviosismo, una sensación constante de inquietud que no te abandona.

  • Náuseas y vómitos, porque el sistema digestivo también protesta de forma brusca.

  • Dolor de cabeza, a menudo intenso y persistente.

  • Sudoración y palpitaciones, el cuerpo entra en estado de alerta y el corazón se dispara.

  • Insomnio, la incapacidad para dormir, aunque te sientas completamente agotado.


Estos síntomas iniciales, aunque muy desagradables, son una señal de advertencia que no se debe ignorar. Nos dicen que el cuerpo está luchando por reajustarse y que el proceso de abstinencia ya ha comenzado.


De 12 a 24 horas: el riesgo de alucinaciones


A medida que el reloj sigue corriendo, los síntomas pueden ir a más. En esta etapa, entre las 12 y 24 horas, la sobreexcitación del cerebro puede empezar a jugarle una mala pasada a la percepción de la realidad.


Es aquí cuando pueden aparecer las alucinaciones alcohólicas. A diferencia de las que ocurren en el delirium tremens, en este punto la persona suele ser consciente de que lo que ve, oye o siente no es real, lo cual puede generar una angustia terrible. Estas alucinaciones pueden ser:


  • Visuales: Ver cosas que no existen, como insectos o sombras que se mueven.

  • Auditivas: Oír voces, ruidos o música que nadie más escucha.

  • Táctiles: Sentir que algo te recorre la piel o que alguien te está tocando.


Esta fase marca un punto de inflexión. La aparición de alucinaciones es una señal inequívoca de que la abstinencia es severa y necesita atención profesional sin demora.


Infografía con una línea de tiempo que muestra los síntomas de abstinencia: temblores (6h), alucinaciones (12h) y convulsiones (24h).

Como se ve en la imagen, el tiempo para actuar es corto. Las complicaciones más serias pueden aparecer en apenas 24 horas.


De 24 a 48 horas: el pico de riesgo de convulsiones


Esta es una de las fases más críticas. Entre las 24 y 48 horas, el cerebro está en su punto máximo de hiperexcitabilidad. Esta "tormenta eléctrica" interna puede desencadenar convulsiones tónico-clónicas generalizadas, las que comúnmente se conocen como "gran mal".


Una convulsión por abstinencia alcohólica es una emergencia médica. Puede provocar caídas, lesiones graves e incluso ser mortal si no se trata de inmediato.

La frecuencia con la que vemos esto en la práctica clínica es alta. Un análisis de las urgencias en el Hospital de Lugo, por ejemplo, encontró que el síndrome de abstinencia alcohólica estaba detrás del 24 % de las 79 consultas relacionadas con el alcohol en un periodo concreto, y afectaba hasta al 71 % de los pacientes en desintoxicación. Estos datos, que dibujan una cronología muy parecida a la que describimos (temblores de 6-36h, alucinosis de 12-48h y delirium de 48-96h), dejan claro lo común que es este problema y la importancia de buscar ayuda. Si te interesa, puedes ver más detalles sobre la alta incidencia de estos síntomas en el informe de la FESEMI.


Más allá de las 48 horas: la amenaza del delirium tremens


Si la abstinencia no se ha tratado hasta este punto, a partir de las 48-72 horas puede aparecer la complicación más temida de todas: el delirium tremens. Se trata de una condición médica extremadamente grave, tan importante que la abordaremos con todo el detalle que merece en la siguiente sección.


El objetivo de conocer esta cronología no es asustar, sino dar herramientas. Saber qué puede pasar en cada etapa te permite, a ti o a tu ser querido, tomar la decisión correcta y buscar ayuda profesional antes de que los síntomas lleguen a un punto de no retorno.


Delirium tremens y convulsiones: los mayores peligros de la abstinencia


Cuando la abstinencia del alcohol no se aborda correctamente, puede escalar hasta sus formas más extremas y peligrosas. Dentro de los síntomas de abstinencia alcohólica, hay dos complicaciones que sobresalen por su gravedad y su potencial para ser mortales: las convulsiones y el delirium tremens. No se trata simplemente de una versión más intensa de los síntomas iniciales, sino de auténticas emergencias médicas que exigen atención hospitalaria inmediata.


Lejos de querer alarmar, esta sección busca informar con responsabilidad. Es fundamental entender qué son exactamente estas complicaciones, por qué suceden y cómo se manifiestan. Solo así se comprende la importancia vital de realizar una desintoxicación siempre bajo supervisión profesional.


Una enfermera sonríe y habla con una paciente mayor en una cama de hospital, con un monitor médico y un cartel de Delirium Tremens.

Convulsiones tónico-clónicas: una descarga cerebral


Como vimos en la cronología de la abstinencia, el cerebro de una persona con dependencia del alcohol se encuentra en un estado de hiperexcitabilidad constante tras dejar de beber. Esta "tormenta eléctrica" puede llegar a un punto crítico entre las 24 y 48 horas después de la última copa, desencadenando una convulsión tónico-clónica generalizada, lo que popularmente se conoce como "gran mal".


Imagina que el cerebro es una red eléctrica sobrecargada. Una convulsión es como si se produjera un cortocircuito masivo: una descarga eléctrica repentina y totalmente descontrolada que recorre todo el sistema. Durante este episodio, la persona pierde el conocimiento, su cuerpo se tensa y se pone rígido (fase tónica) y, a continuación, sufre sacudidas violentas e incontrolables (fase clónica).


Los peligros que acompañan a estas convulsiones no son pocos:


  • Lesiones físicas por caídas: Al perder la conciencia de forma súbita, la persona puede golpearse y sufrir traumatismos craneoencefálicos, fracturas o heridas de gravedad.

  • Aspiración: Existe el riesgo de que la persona aspire su propio vómito o saliva hacia los pulmones, lo que puede derivar en una neumonía por aspiración.

  • Estatus epiléptico: En los casos más graves, las convulsiones pueden prolongarse o repetirse una tras otra sin que la persona recupere la conciencia entre ellas. Es una situación que puede ser mortal.


Delirium tremens: la desconexión con la realidad


El delirium tremens (DT) es, sin duda, la complicación más temida y grave de la abstinencia alcohólica. Suele aparecer algo más tarde, por lo general entre las 48 y 96 horas después de dejar de beber, aunque en algunos casos puede manifestarse hasta 10 días más tarde. Afecta a un pequeño porcentaje de personas en abstinencia, aproximadamente un 5%, pero su tasa de mortalidad sin tratamiento puede alcanzar un alarmante 35%.


El DT no es solo una versión más intensa de los síntomas que ya hemos visto. Es una alteración profundísima del estado mental y físico, una desconexión total con la realidad.


El delirium tremens es una emergencia médica absoluta. Se trata de una condición caracterizada por una confusión mental aguda, una agitación psicomotora severa y una disfunción del sistema nervioso autónomo que puede llevar al colapso cardiovascular si no se trata de forma urgente en un entorno hospitalario.

Los síntomas del delirium tremens son alarmantes y se suman a los de la abstinencia que la persona ya estaba experimentando. Estos incluyen:


  • Confusión y desorientación profundas: La persona no sabe quién es, dónde está ni en qué día vive.

  • Alucinaciones vívidas e inmersivas: A diferencia de las alucinaciones más leves de las primeras horas, aquí la persona es incapaz de distinguir lo que es real de lo que no. Suelen ser terroríficas (visuales, auditivas e incluso táctiles), como sentir insectos recorriéndole la piel.

  • Agitación y paranoia extremas: La persona puede volverse extremadamente inquieta, agresiva o miedosa, reaccionando a las amenazas que percibe en sus propias alucinaciones.

  • Síntomas físicos graves: Fiebre alta, sudoración abundante, taquicardia severa y fluctuaciones muy peligrosas de la presión arterial.


Una persona que entra en estado de delirium tremens necesita ser hospitalizada de inmediato. Allí, el tratamiento se centra en sedar al paciente para calmar la hiperactividad de su sistema nervioso, reponer líquidos y nutrientes, y monitorizar constantemente sus signos vitales para evitar un desenlace fatal.


Estas manifestaciones extremas de los síntomas de abstinencia alcohólica son la razón fundamental por la que una desintoxicación siempre debe ser un proceso médicamente supervisado, y nunca algo que se intente hacer a solas.


Factores que agravan los síntomas de abstinencia


No todos los que deciden dejar de beber se enfrentan al mismo camino. Dos personas pueden haber consumido cantidades parecidas, pero su proceso de desintoxicación puede ser como la noche y el día. Esto se debe a que hay ciertos factores de riesgo que actúan como auténticos amplificadores, capaces de transformar un proceso ya de por sí duro en uno que puede poner en riesgo la vida.


Comprender estos factores no es una simple curiosidad médica, sino una herramienta de autoevaluación crucial. Te permite medir tu propio nivel de riesgo y entender a qué te enfrentas realmente. Reconocer si estás en una categoría de alta vulnerabilidad es el primer paso para tomar la decisión más importante de todas: buscar ayuda profesional en un entorno seguro y controlado.


Factores relacionados con el consumo y el historial


La forma en que se ha consumido y la historia personal con el alcohol son determinantes. No es lo mismo un consumo social, aunque sea elevado, que una dependencia física que lleva años instalada en el cuerpo y la mente.


  • Cantidad y frecuencia del consumo: Cuanto más alcohol se consume a diario y durante más tiempo, más profundo es el cambio que sufre el cerebro para adaptarse a esa presencia constante. Esta adaptación es precisamente la que provoca que la "tormenta" neuroquímica al dejar de beber sea mucho más violenta.

  • Años de dependencia: Una dependencia que se ha prolongado durante años o incluso décadas consolida esos cambios cerebrales. Esto aumenta de forma muy significativa el riesgo de que aparezcan síntomas graves, como las convulsiones o el temido delirium tremens.

  • Intentos previos de desintoxicación: Haber pasado por episodios de abstinencia severa en el pasado parece que "sensibiliza" al cerebro. Es como si aprendiera a reaccionar de forma más brusca. Cada intento fallido puede hacer que los síntomas en la siguiente ocasión sean peores, un fenómeno conocido como "kindling" o encendido.


Factores biológicos y estado de salud general


Tu estado físico en el momento de dejar la bebida juega un papel fundamental. Un cuerpo que ya está debilitado o que arrastra otras enfermedades tiene muchos menos recursos para afrontar el estrés extremo que supone la abstinencia.


Tu perfil de riesgo no es una sentencia, sino una señal de alerta. Conocerlo te da el poder de elegir la seguridad por encima del peligro y optar por una desintoxicación médicamente supervisada desde el primer momento.

La edad, por ejemplo, es un factor importante; las personas mayores suelen tener una menor reserva fisiológica para manejar los síntomas. Además, un mal estado nutricional, algo muy común en quienes consumen alcohol de forma crónica, debilita todo el organismo y empeora el pronóstico. La falta de vitaminas, especialmente la tiamina (B1), es un riesgo enorme por sí misma.


Otro aspecto crítico es tener otras enfermedades a la vez. La presencia de condiciones como la ansiedad o la depresión puede multiplicar la angustia emocional que ya de por sí provoca la abstinencia. Puedes entender mejor la conexión entre ansiedad, depresión y alcohol en nuestro artículo.


Más grave aún es la presencia de infecciones o enfermedades orgánicas. Un análisis de 924 casos de síndrome de abstinencia alcohólica reveló que factores como la cirrosis hepática, la bacteriemia (infección en la sangre) o una infección respiratoria multiplicaban por más de tres el riesgo de mortalidad. Este estudio destaca que la tasa de mortalidad era casi cuatro veces mayor (4.2% frente a 1.2%) cuando la abstinencia era la causa principal del ingreso, lo que demuestra que es una condición de alto riesgo por sí misma. Si quieres profundizar en estos datos, puedes leer más sobre estos hallazgos de pronóstico en el SAA.


Cómo gestionar la abstinencia alcohólica de forma segura


Cuando aparecen los síntomas de abstinencia alcohólica, la primera y más importante decisión es no actuar por cuenta propia. Entender qué hacer, y sobre todo, qué no hacer, es fundamental para tu seguridad y la de tus seres queridos.


Esta sección es tu guía de acción. Te ayudará a diferenciar los síntomas que puedes manejar con apoyo de las señales de alarma que exigen atención médica inmediata. Y, lo más importante, entenderás por qué las "soluciones" caseras son un camino directo al desastre.


Doctora con estetoscopio rojo sonríe mientras escribe para una paciente mayor en una consulta.

Por qué no debes "dejarlo poco a poco" ni automedicarte


La idea de ir reduciendo el consumo para evitar el malestar suena lógica, ¿verdad? Pero en la práctica, es una estrategia llena de riesgos si se hace sin un profesional al lado. Es casi imposible que uno mismo calcule la dosis correcta para mantener el sistema nervioso estable sin, al mismo tiempo, seguir alimentando la dependencia.


La automedicación es todavía más peligrosa. Usar ansiolíticos, somníferos o, peor aún, un poco más de alcohol para "calmar los nervios" puede crear una mezcla explosiva. Combinar benzodiacepinas con alcohol, por ejemplo, puede llevar a una depresión respiratoria grave. Es un juego que no quieres jugar.


La única solución real: el manejo médico supervisado


La única forma segura de atravesar una abstinencia alcohólica, especialmente si es de moderada a severa, es bajo supervisión médica. Los profesionales de la salud saben exactamente cómo calmar esa hiperexcitabilidad del cerebro de una forma controlada, utilizando fármacos específicos como las benzodiacepinas de acción prolongada.


Este tratamiento, administrado en un entorno seguro, permite:


  • Prevenir las complicaciones más graves, como las temidas convulsiones y el delirium tremens.

  • Aliviar el enorme malestar físico y psicológico de una manera segura y eficaz.

  • Monitorizar constantemente las constantes vitales para adelantarse a cualquier problema.

  • Gestionar otras enfermedades que puedas tener y que podrían complicar la situación.


La desintoxicación médica no es cambiar una adicción por otra. Piénsalo como un puente seguro, una intervención temporal y controlada para que tu cerebro vuelva a un estado de equilibrio sin poner tu vida en riesgo.

El uso de medicación es un paso fundamental, pero es solo el principio del camino. Si quieres profundizar en este tema, puedes leer nuestro artículo sobre los medicamentos para dejar de beber alcohol y el papel que juegan en la recuperación.


Señales de alarma: cuándo buscar ayuda profesional inmediata


Es vital saber cuándo una situación ha pasado de ser difícil a ser una emergencia. A veces, la línea es muy fina. La siguiente tabla te ayudará a identificar esas señales críticas que te dicen "necesito ayuda profesional, y la necesito ya".


Señal de Alarma

Qué Hacer (Acción Inmediata)

Riesgo de No Actuar

Convulsiones

Llamar a emergencias (112) o acudir al hospital más cercano. Inmediatamente.

Lesiones graves por la caída, daño cerebral, estatus epiléptico (potencialmente mortal).

Alucinaciones

Buscar atención médica urgente. No dejar a la persona sola.

Progresión hacia el delirium tremens, conductas de riesgo por el pánico o la paranoia.

Confusión o desorientación

Ir a urgencias sin dudarlo. Es un signo clásico de que el delirium está cerca.

Colapso cardiovascular, insuficiencia respiratoria, desenlace fatal.

Fiebre alta o taquicardia severa

Acudir al hospital para una evaluación completa. El cuerpo está al límite.

Descompensación general, fallo multiorgánico.


Saber reconocer estos síntomas no es para asustarse, sino para actuar con rapidez y salvar una vida, quizá la tuya. No minimices estos riesgos.


Más allá de la desintoxicación: el apoyo terapéutico


Superar la fase física es un logro inmenso, no te quepa duda. Pero la verdadera recuperación, la que dura, empieza justo después. La terapia psicológica es clave para entender las raíces de la adicción, desarrollar herramientas para gestionar las emociones sin recurrir al alcohol y, en definitiva, construir un nuevo plan de vida.


Parte de este proceso es asegurarse de tener los recursos necesarios. Es una buena idea verificar si tu seguro de estudiante o privado ofrece cobertura para apoyo psicológico, ya que esta ayuda es crucial.


Programas como el Programa Victoria ofrecen un enfoque integral que va mucho más allá de la desintoxicación. A través de un retiro terapéutico intensivo, no solo se proporciona una supervisión médica segura durante la abstinencia, sino también las herramientas psicológicas que necesitas para evitar recaídas y consolidar un cambio duradero. Es la forma de eliminar las conjeturas y los peligros del proceso, apostando por una recuperación guiada y profesional desde el primer día.


Recupera tu vida, mucho más allá de la abstinencia


Superar la fase física de la abstinencia es una victoria inmensa, un paso fundamental que demuestra una valentía enorme. Pero seamos sinceros: este es solo el comienzo del verdadero viaje. La auténtica recuperación no va de sobrevivir a los síntomas de abstinencia alcohólica, sino de construir una vida que de verdad merezca la pena, una vida con sentido y sin la necesidad de volver a beber.


Una vez que la tormenta física amaina, emerge un desafío muy distinto: el psicológico. Es el momento de desaprender viejos hábitos, de entender qué te llevaba a beber y, sobre todo, de conseguir herramientas nuevas para afrontar el día a día. Si no lo haces, el riesgo de recaída es altísimo. Las viejas rutinas y los disparadores emocionales siguen ahí, agazapados, esperando su oportunidad.


Un nuevo plan de vida con el Programa Victoria


Aquí es donde un enfoque terapéutico bien estructurado marca la diferencia entre simplemente "no beber" y vivir de verdad. El Programa Victoria es un retiro terapéutico intensivo diseñado justo para eso: para ir más allá de la desintoxicación y darte las herramientas para no volver atrás.


No se trata solo de un entorno seguro donde pasar la abstinencia, sino de un itinerario de diez días enfocado en rediseñar tu futuro. A través de terapia, análisis de conducta y un plan a tu medida, aprendes a identificar los patrones que sostenían la adicción y a construir alternativas sanas y duraderas.


Puedes echarle un vistazo a la web del Programa Victoria, que explica cómo su metodología se centra en un cambio profundo y que perdure en el tiempo.


Como ves, la página de inicio transmite un mensaje de esperanza y de acción. Destaca algo que es fundamental: es posible recuperar tu libertad con un método probado y con acompañamiento profesional.


El objetivo es que, cuando vuelvas a tu vida normal, no solo sepas cómo evitar una recaída, sino que tengas un plan claro para tu "Nuevo Yo".


La recuperación a largo plazo no es una lucha constante contra las ganas de beber. Es un proceso de aprendizaje y crecimiento personal en el que descubres que puedes ser más feliz, más fuerte y más libre sin el alcohol.

Herramientas para una recuperación que dure


Un programa como este te da recursos concretos que puedes usar en tu día a día. Algunas de las herramientas clave que se trabajan son:


  • Análisis funcional de la conducta: Consiste en entender exactamente qué función cumplía el alcohol en tu vida. ¿Te calmaba la ansiedad? ¿Te ayudaba a relacionarte? Se trata de encontrar sustitutos sanos para esas funciones.

  • Terapia cognitiva: Aprenderás a pillar al vuelo esos pensamientos automáticos y creencias equivocadas que te empujaban a consumir, para poder cambiarlos.

  • Planificación de prevención de recaídas: Es como crear un mapa de tus "zonas de peligro" (situaciones de alto riesgo) y desarrollar estrategias específicas para superarlas con éxito.

  • Acompañamiento post-retiro: El trabajo no acaba a los diez días. Contarás con un seguimiento durante un año para afianzar los nuevos hábitos y resolver las dudas que te surjan por el camino.


Este enfoque integral te ofrece un camino claro y estructurado. Un camino hacia una recuperación que no solo se mantiene, sino que te permite volver a florecer.


Resolvemos tus dudas sobre el síndrome de abstinencia


Cuando se piensa en dejar el alcohol, surgen mil preguntas. Y es normal. A continuación, abordamos algunas de las más comunes, con respuestas directas y claras, pero siempre con una idea en mente: tu seguridad es lo más importante.


¿Puedo dejar de beber por mi cuenta, sin ayuda?


Aunque algunas personas que beben de forma más leve quizá lo consigan, la realidad es que, si ya se ha desarrollado una dependencia física, intentarlo a solas es extremadamente peligroso. No es una cuestión de fuerza de voluntad. Es una cuestión de salud.


La abstinencia puede provocar complicaciones tan graves como convulsiones o un delirium tremens, que son verdaderas emergencias médicas. La única manera sensata y segura de afrontar una dependencia es con el respaldo de profesionales. Ellos garantizan que el proceso sea controlado y no ponga tu vida en riesgo.


¿Cuánto tiempo duran los síntomas más fuertes?


La fase más crítica, la que más asusta, suele darse entre las 24 y 72 horas después de haber bebido por última vez. Es en este periodo cuando el riesgo de sufrir los síntomas más severos es mayor. Es un momento crucial que requiere supervisión.


Sin embargo, hay síntomas que pueden quedarse contigo más tiempo. La ansiedad, la dificultad para dormir o ese deseo intenso de consumir (lo que llamamos craving) pueden alargarse semanas, incluso meses. Por eso, el apoyo terapéutico a largo plazo es tan fundamental. No se trata solo de aguantar los primeros días, sino de evitar una recaída después.


Dejar de beber no es solo superar la parte física de la abstinencia. Es aprender a construir una vida plena sin necesitar el alcohol. La desintoxicación es solo el primer escalón; la verdadera recuperación es un camino que exige nuevas herramientas y un acompañamiento constante.

¿Cómo puedo ayudar a un ser querido que está pasando por esto?


Ver a alguien que quieres sufrir por la abstinencia es durísimo. Tu instinto es ayudar, y eso es un acto de amor, pero tienes que hacerlo con cabeza. Tu papel no es ser su médico, sino ser su principal apoyo para que busque la ayuda profesional que necesita.


  • No le restes importancia a lo que siente. Valida su malestar, pero no caigas en el error de pensar que "ya se le pasará".

  • Anímale a buscar ayuda profesional. Ofrécete a acompañarle, a hacer esa llamada que tanto cuesta o a ir con él a la primera consulta. Tu presencia puede marcar la diferencia.

  • Estate atento a las señales de alarma. Si le ves confundido, tiene alucinaciones o, peor aún, una convulsión, no lo dudes ni un segundo: llama a emergencias (112).

  • No te olvides de ti. Ayudar a una persona con una adicción es agotador emocionalmente. Busca tú también orientación para saber cómo manejarlo y para cuidarte en el proceso.



En el Programa Victoria sabemos que dar el primer paso es lo más difícil, pero también lo más valiente. Nuestro retiro terapéutico te ofrece un entorno seguro, bajo supervisión profesional, para que puedas superar la abstinencia y empezar a construir los cimientos de una nueva vida, libre de adicciones. Descubre cómo podemos ayudarte a recuperar tu libertad.


 
 
 

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