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¿El CBD coloca? Desmontando mitos: la verdad sobre sus efectos reales

  • hace 4 días
  • 17 Min. de lectura

Vamos a despejar de una vez por todas la gran duda que rodea al cannabidiol. La pregunta del millón: ¿el CBD "coloca"?


La respuesta es un no rotundo y sin matices. A diferencia de su pariente más conocido, el THC, el CBD (cannabidiol) no produce ningún efecto psicoactivo. No altera tu percepción, no te saca de la realidad y, en definitiva, no provoca el "colocón" que asociamos al consumo de cannabis.


La verdad sobre el CBD y sus efectos


Es fácil entender por qué existe tanta confusión. Al fin y al cabo, tanto el CBD como el THC provienen de la misma planta, Cannabis sativa. Sin embargo, pensar que son lo mismo sería como confundir a dos hermanos que, aunque compartan ADN, tienen personalidades completamente opuestas.


Imagina que el THC es el hermano impulsivo y caótico, el que altera la percepción y busca la euforia a cualquier precio. El CBD, en cambio, es el hermano sereno y centrado. Su objetivo no es el subidón, sino ayudar al cuerpo a encontrar su propio equilibrio, promoviendo una sensación de calma sin descontrol.


Esta diferencia es crucial, especialmente en un contexto como el de la recuperación de adicciones. En España, la necesidad de hablar claro sobre estas sustancias es más importante que nunca. Para quienes, como los participantes del Programa Victoria, luchan cada día por mantenerse sobrios, la información veraz no es un lujo, es una herramienta de supervivencia.


Por qué esta diferencia es tan importante


Para una persona en recuperación, cualquier sustancia que altere la mente es un campo de minas, un riesgo directo de recaída. Entender que el CBD no tiene efectos psicoactivos es el primer paso, y el más fundamental, para evaluar si puede ser una opción segura en algún momento de su proceso.


El Cannabidiol (CBD) no provoca una "ida de cabeza". Su función es muy distinta: interactúa con nuestro sistema endocannabinoide para ayudar a regular procesos internos, como la respuesta al estrés o la ansiedad. No busca la evasión, sino la estabilización.

Saber distinguir estos dos compuestos es clave para tomar decisiones informadas. Mientras que el THC está detrás de muchos problemas de dependencia, el CBD se investiga, paradójicamente, por su potencial para ayudar a manejar síntomas que a menudo conducen a una recaída, como la ansiedad o el insomnio.


A lo largo de esta guía, vamos a profundizar en cómo y por qué el CBD funciona de esta manera, siempre con la evidencia científica como base.


Para visualizar rápidamente por qué el CBD y el THC actúan de manera tan diferente en nuestro cuerpo, aquí tienes una tabla comparativa.


Diferencias clave entre CBD y THC


Característica

CBD (Cannabidiol)

THC (Tetrahidrocannabinol)

Efecto psicoactivo ("colocón")

No, no es intoxicante.

Sí, es el principal responsable.

Interacción cerebral

Influye indirectamente en el sistema endocannabinoide, ayudando a regularlo.

Se une directamente a los receptores CB1 del cerebro, alterando la percepción.

Legalidad (en España)

Legal si el contenido de THC es inferior al 0,3%. Su venta para consumo oral no está autorizada.

Ilegal para uso recreativo, controlado para uso medicinal específico.

Potencial de adicción

La OMS) considera que no genera dependencia ni tiene potencial de abuso.

Sí, tiene potencial adictivo y de abuso reconocido.

Efectos secundarios comunes

Leves: sequedad de boca, somnolencia, cambios en el apetito.

Ansiedad, paranoia, alteración de la memoria, taquicardia.

Uso principal

Bienestar y apoyo terapéutico (ansiedad, dolor, insomnio).

Recreativo y medicinal (dolor crónico, náuseas por quimioterapia).


Como ves, aunque sean "primos hermanos", sus efectos y perfiles de seguridad no podrían ser más distintos.


En resumen, la diferencia se puede desglosar en estos puntos clave:


  • Origen común, efectos opuestos: Aunque ambos son cannabinoides, su estructura molecular interactúa de formas totalmente distintas con nuestro cerebro.

  • Sin potencial adictivo: La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido clara al concluir que el CBD no presenta un potencial de abuso o dependencia.

  • Enfoque en el bienestar: El interés en el CBD se centra en sus posibles beneficios para la salud, no en efectos recreativos, que simplemente no existen.

  • Seguridad en la recuperación: Para alguien que lucha cada día por mantenerse sobrio, es vital evitar cualquier sustancia que provoque un "colocón". El CBD, en su forma pura, no representa ese riesgo.


Cómo actúan el CBD y el THC en tu cerebro


Para entender de verdad por qué el CBD no "coloca", tenemos que ir más allá de la superficie y ver qué pasa dentro de nuestro cerebro. Aunque tanto el CBD como el THC vienen de la misma planta, sus efectos son como la noche y el día. Esta diferencia tan grande se debe a cómo "hablan" con nuestro sistema endocannabinoide, el sistema de comunicación interno que regula funciones tan importantes como el estado de ánimo, el sueño o el dolor.


Imagina que tu cerebro está lleno de millones de "cerraduras" que se llaman receptores CB1. Son estas cerraduras las que, al abrirse, provocan la sensación de euforia o "colocón". Pero para que se activen, necesitan la llave correcta.


La llave y la cerradura: una analogía sencilla


La mejor forma de visualizar la diferencia es con una simple analogía. Pensemos en llaves y cerraduras. Esto nos ayuda a entender por qué uno altera la mente mientras el otro, en realidad, busca el equilibrio.


  • El THC es la "llave perfecta": Su forma molecular encaja como un guante en los receptores CB1 del cerebro. Al girar la cerradura, desencadena una cascada de reacciones que provocan la euforia y esa percepción alterada que conocemos como "colocón".

  • El CBD es la "llave que no encaja bien": El CBD, en cambio, tiene una forma ligeramente diferente. No consigue encajar del todo en la cerradura del receptor CB1, así que no puede "abrirla" ni provocar ese efecto psicoactivo. Su forma de actuar es mucho más sutil y reguladora.


Este diagrama lo muestra de una forma muy visual, separando los caminos que siguen el CBD y el THC en nuestro cuerpo.


Diagrama conceptual de cannabis que muestra la relación entre CBD no psicoactivo y THC psicoactivo.


Como se ve, mientras el THC impacta directamente en la psicoactividad (el rayo), el CBD influye en la regulación y el equilibrio (los engranajes).


El papel del CBD como regulador


Pero lo que hace el CBD es mucho más interesante que simplemente "no encajar". En lugar de intentar abrir la cerradura a la fuerza, actúa como un modulador. Este término, que suena muy técnico, significa algo bastante simple: el CBD se une al receptor en otro sitio, cambiando ligeramente su forma.


Al modificar la forma de la "cerradura" (el receptor CB1), el CBD hace que al THC le cueste mucho más encajar. Por eso, no solo es que el CBD no coloque, sino que incluso puede suavizar o disminuir los efectos psicoactivos del THC si se consumen juntos.

Esta capacidad para regular es una de las razones por las que la ciencia le está prestando tanta atención. No impone una reacción, sino que ayuda a nuestro propio sistema a encontrar su equilibrio de una manera más natural.


Esta diferencia es fundamental, sobre todo para personas en recuperación. El CBD es un compuesto no psicoactivo que no produce colocón, a diferencia del THC. Tanto estudios europeos como nacionales confirman que el CBD modula el sistema endocannabinoide sin activar los receptores CB1, los responsables de la euforia. Esto lo posiciona como una herramienta con potencial. Para personas que, como las que ayudamos en el Programa Victoria, luchan contra la adicción al alcohol o a la cocaína, el CBD podría ofrecer una sensación de calma sin el riesgo de recaída que suponen las sustancias psicoactivas. Si te interesa, puedes consultar los datos oficiales sobre consumo en los informes del OEDA publicados por el Ministerio de Sanidad.


En resumen, la respuesta a si el CBD coloca está en su química:


  • El THC activa: Se une directamente a los receptores del cerebro y provoca la euforia.

  • El CBD regula: No activa esos mismos receptores y, además, puede limitar la acción del THC.


Esta es la base de por qué sus perfiles de seguridad y sus efectos son tan radicalmente distintos. Mientras que el THC altera la conciencia, el CBD funciona más como un aliado del equilibrio interno del cuerpo, sin nublar la mente.


Los efectos reales del CBD en tu cuerpo y mente


Ya hemos dejado claro que el CBD no produce el «colocón» característico del THC. Pero entonces, ¿qué se siente realmente al tomarlo? Si no es un viaje psicoactivo, ¿cuáles son las sensaciones que experimentan las personas? La respuesta es mucho más sutil y funcional de lo que los mitos sugieren.


Tomar CBD no se trata de sentir una euforia o una desconexión. Todo lo contrario. Tanto los usuarios como la ciencia describen una experiencia centrada en el equilibrio y el bienestar, no en la evasión. Es una sensación de calma que se instala suavemente, sin alterar la conciencia ni la capacidad para funcionar en el día a día.


Una persona de espaldas trabaja en un portátil en un entorno tranquilo, con el mensaje 'Calma y Claridad'.


La experiencia con el CBD es, por tanto, totalmente distinta a la de cualquier sustancia psicoactiva. En lugar de una alteración perceptible, los efectos se manifiestan más bien como una ausencia de lo negativo: menos tensión, menos «ruido» mental y una sensación general de serenidad.


Calma mental y claridad sin somnolencia


Uno de los efectos más comunes que la gente reporta es una sensación de calma y claridad mental. Imagina tu mente como una radio con varias emisoras sonando a la vez, creando un ruido de fondo constante de preocupaciones, listas de tareas y pensamientos ansiosos. El CBD actúa como si alguien bajara el volumen de ese ruido blanco, permitiéndote concentrarte en lo que de verdad importa.


No te deja «colocado» ni aturdido; de hecho, muchas personas sienten que su enfoque mejora. La ansiedad que nubla el juicio disminuye, dejando espacio para un pensamiento más claro y ordenado. Es una calma funcional que te permite seguir con tus responsabilidades, pero con menos carga mental.


La sensación no es de «estar drogado», sino de «estar bien». Es como la calma que sientes tras una buena sesión de meditación o un paseo tranquilo por la naturaleza, un estado de equilibrio que viene desde dentro.

Este efecto es vital para quienes están en recuperación. A diferencia de las sustancias que ofrecen una «escapada» temporal, el CBD apoya la capacidad de estar presente y afrontar la realidad con más serenidad.


Relajación física y alivio de la tensión


Además del efecto en la mente, el CBD también actúa a nivel físico. Muchas personas describen una relajación corporal progresiva, como si los músculos que han estado tensos durante horas finalmente comenzaran a soltarse.


  • Menos tensión acumulada: El estrés crónico a menudo se manifiesta físicamente con hombros agarrotados, mandíbula apretada o dolores de cabeza. El CBD ayuda a aliviar esa tensión sin producir la pesadez o descoordinación de otros relajantes.

  • Apoyo para el descanso: Al reducir la ansiedad y la tensión física, el CBD puede hacer más fácil conciliar el sueño. No es un sedante que te «noquea», sino que crea las condiciones óptimas para que el cuerpo pueda descansar de forma natural.


Este enfoque en la relajación es una de las razones por las que tantas personas lo integran en sus rutinas de bienestar. Si quieres explorar otras formas de gestionar la ansiedad, puedes aprender más sobre técnicas de relajación para la ansiedad que funcionan y puedes usar hoy en nuestro blog.


Escenarios prácticos: ¿cómo se traduce en el día a día?


Para entenderlo mejor, veamos cómo estos efectos se aplican en situaciones cotidianas. Esto demuestra que el CBD puede ser una herramienta de apoyo y no una sustancia de abuso.


Escenario 1: Gestionar el estrés laboral Ana es directora de proyectos y sufre picos de ansiedad antes de una presentación importante. El corazón se le acelera y su mente se llena de escenarios catastróficos. Al tomar CBD, no se siente «colocada» ni desconectada. Simplemente, nota que su ritmo cardíaco se estabiliza y el «ruido» mental se atenúa. Puede organizar sus ideas con más claridad y afrontar la reunión con confianza en lugar de pánico.


Escenario 2: Mejorar la calidad del sueño Carlos da vueltas en la cama por la noche, repasando los problemas del día. Su cuerpo está cansado, pero su mente no se apaga. El CBD le ayuda a romper ese ciclo de pensamientos rumiantes. La sensación de calma le permite dejar de luchar contra el insomnio y entrar en un estado de relajación que le conduce a un sueño más profundo y reparador, despertando despejado y no aturdido.


En ambos casos, el CBD no enmascara el problema ni altera la realidad. Simplemente, ayuda al propio sistema del cuerpo a gestionar mejor el estrés y la ansiedad, promoviendo un estado de equilibrio funcional que es precisamente lo opuesto a un «colocón».


El papel del CBD en la recuperación de adicciones


Cuando una persona lucha por liberarse de una adicción, dos de sus mayores enemigos son el ‘craving’ (ese deseo intenso e incontrolable de consumir) y la ansiedad que acompaña a la abstinencia. En este panorama tan complicado, ha surgido un interés creciente por el potencial del CBD como herramienta de apoyo. Pero seamos claros desde el principio: el CBD no es una cura mágica, sino un posible aliado dentro de un enfoque terapéutico completo y profesional.


Dos personas sentadas en sillones azules conversando, con el texto 'Apoyo EN RECUPERACIÓN' superpuesto.


La clave de su posible ayuda reside en las propiedades que ya hemos visto: su capacidad para regular la respuesta al estrés y reducir la ansiedad sin colocar. A diferencia de las sustancias de las que se intenta escapar, como el alcohol, la cocaína o el cannabis con alto THC, el CBD no altera la conciencia. Esto elimina el riesgo de sustituir una adicción por otra.


Cómo podría ayudar el CBD a gestionar el 'craving'


El ‘craving’ no es un simple capricho; es una respuesta neurológica aprendida por el cerebro. Asocia ciertos estímulos (lugares, emociones, personas) con la recompensa de la droga y, como un resorte, dispara un deseo abrumador. Algunas investigaciones apuntan a que el CBD podría ayudar a debilitar estas conexiones.


Actúa influyendo en los circuitos de la memoria y la recompensa. Imagínalo como si el CBD ayudara a "bajar el volumen" de las señales internas que gritan "consume". Esto podría resultar en una menor motivación para buscar la sustancia, un factor decisivo durante las primeras y más frágiles etapas de la recuperación.


El CBD no elimina el deseo por arte de magia, pero puede actuar como un amortiguador. Al reducir la ansiedad general y modular la respuesta a los estímulos, puede dar a la persona el espacio mental necesario para usar las herramientas que ha aprendido en terapia y no ceder al impulso.

Este mecanismo es especialmente relevante si hablamos del consumo de cannabis. Según el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA), el cannabis sigue siendo la droga ilegal más consumida en España. Los datos reflejan que las admisiones a tratamiento por abuso de cannabis con alto THC son significativas, lo que subraya la importancia de educar sobre alternativas no psicoactivas. Para más detalles, puedes explorar los informes oficiales del Ministerio de Sanidad.


Una herramienta complementaria, no un sustituto de la terapia


Es fundamental insistir en que el CBD nunca debe verse como una solución aislada. La recuperación de una adicción es un proceso profundo que exige un cambio de conducta, aprender a gestionar las emociones y construir un nuevo estilo de vida.


  • Sin supervisión, no hay seguridad: Cualquier persona en recuperación que considere usar CBD debe hacerlo bajo la estricta supervisión de su médico y terapeuta.

  • La terapia es el pilar: En el mejor de los casos, el CBD es un complemento. El trabajo real se hace en terapia, como la que se desarrolla en el Programa Victoria, donde se aprenden estrategias de afrontamiento duraderas.

  • La calidad del producto es vital: Es crucial usar productos de CBD de alta calidad que garanticen un 0% de THC para evitar cualquier efecto psicoactivo accidental que pueda poner en riesgo la sobriedad.


Integrar el CBD sin un plan terapéutico sería como intentar construir una casa usando solo un martillo. Se necesitan planos, cimientos y un equipo de profesionales. En este caso, la terapia, como la terapia cognitivo-conductual, puede ayudarte a superar adicciones de forma estructurada, es la base de todo el proceso.


En resumen, aunque los estudios sobre el CBD son prometedores para reducir la ansiedad y el ‘craving’ de la abstinencia, su papel es el de un actor secundario. El verdadero protagonista de la recuperación es siempre el compromiso de la persona, apoyado por un programa terapéutico profesional y basado en la evidencia.


Riesgos y legalidad del CBD en España



Que el CBD no coloque y tenga, en general, un buen perfil de seguridad, no significa que debamos acercarnos a él sin una visión crítica y completa. Como cualquier compuesto que interactúa con nuestro cuerpo, no está exento de posibles efectos secundarios o interacciones. Además, su situación legal en España tiene matices importantes que cualquiera que se plantee usarlo debería conocer.


Esta información es especialmente delicada y crucial para las personas en proceso de recuperación de adicciones. En ese camino, la seguridad y la transparencia no son negociables. Tomar decisiones bien informadas es una de las herramientas más potentes para proteger y afianzar la sobriedad.


Posibles efectos secundarios e interacciones


La gran mayoría de las personas tolera bien el CBD. Sin embargo, es importante conocer qué efectos secundarios pueden aparecer, aunque casi siempre son leves y pasajeros. Simplemente son una señal de que el cuerpo se está adaptando al compuesto.


Los más comunes son:


  • Boca seca: Esa sensación pastosa y algo molesta que se soluciona fácilmente bebiendo más agua.

  • Somnolencia: Especialmente con dosis más altas, puede provocar una sensación de cansancio o pesadez.

  • Cambios en el apetito: Algunas personas notan un aumento del hambre y otras, justo lo contrario.

  • Molestias digestivas: En casos más raros, puede causar náuseas o diarrea.


Pero más allá de estas pequeñas molestias, el punto verdaderamente crítico es su interacción con otros medicamentos. El CBD se procesa en el hígado, utilizando las mismas "rutas" (enzimas) que metabolizan muchísimos fármacos de uso común, como antidepresivos, anticoagulantes o medicamentos para la tensión.


Imagínalo como una autopista con un carril reservado. Si el CBD está ocupando ese carril, el resto de los "coches" (los otros medicamentos) se quedan atascados, y su concentración en sangre puede aumentar hasta niveles peligrosos. Por eso, es absolutamente indispensable consultar a un médico antes de tomar CBD si estás bajo cualquier tipo de tratamiento farmacológico.

El marco legal del CBD en España


La legalidad del CBD en España es un tema que genera mucha confusión, pero las reglas son bastante claras si se entienden los dos factores clave que la definen: el contenido de THC y el uso previsto del producto.


Para que un producto con CBD sea legal, debe provenir de variedades de cáñamo industrial autorizadas por la Unión Europea y, lo más importante, contener menos de un 0,3% de THC. Este umbral tan bajo es la garantía de que el producto no tiene capacidad psicoactiva, reforzando una vez más que el CBD no coloca.


Ahora bien, aquí viene el matiz que lo cambia todo. En España, la legislación actual solo autoriza el CBD para uso tópico o cosmético. Esto significa que su venta como suplemento alimenticio o para ser ingerido (por ejemplo, gotas sublinguales) no está permitida. Por esta razón, verás que la mayoría de los productos se venden etiquetados como "para uso externo", aunque la práctica de consumo sea otra.


El riesgo oculto: el THC en productos de baja calidad


Para una persona en recuperación, el principal riesgo no es el CBD en sí mismo, sino la posibilidad de que un producto de mala calidad o sin certificar contenga más THC del que declara. Un producto poco fiable puede tener trazas de THC suficientes para generar efectos psicoactivos, aunque sean leves, o peor aún, para dar positivo en un control de drogas.


Para evitar este peligro, la única garantía es la transparencia total del fabricante:


  • Busca análisis de laboratorio de terceros: Un Certificado de Análisis (COA) hecho por un laboratorio independiente es la única prueba real de que el producto contiene lo que promete y que su nivel de THC es indetectable o está por debajo del límite legal.

  • Elige productos de amplio espectro o aislados: Estos tipos de CBD han pasado por procesos adicionales para eliminar el THC por completo, ofreciendo una capa extra de seguridad.


Este punto es fundamental, porque un positivo inesperado en un test puede tener consecuencias personales y profesionales devastadoras. Si quieres entender mejor cómo funcionan estos controles, te invitamos a leer nuestro artículo sobre cuánto tiempo dura cada sustancia en tu cuerpo para un test de drogas.


Tomando las riendas: decisiones informadas sobre el CBD


A lo largo de este análisis, hemos desgranado la ciencia para responder a la pregunta que genera tanta confusión: ¿el CBD coloca? La conclusión es clara y la evidencia científica, contundente: no. El cannabidiol (CBD) no tiene nada que ver con los efectos psicoactivos del THC.


Y esta no es una diferencia menor; es el punto clave. Mientras que el THC altera la percepción, nubla el juicio y puede llevar a la dependencia, el CBD trabaja con el cuerpo de una forma mucho más sutil. Busca el equilibrio y el bienestar sin afectar tu mente. Entender esto es el primer paso para derribar mitos y tomar decisiones con conocimiento de causa, no movidos por el miedo o la desinformación.


Tener información honesta y veraz es la herramienta más potente que existe, sobre todo para quienes luchan por una vida libre de adicciones. En el Programa Victoria, nuestra misión es precisamente esa: darte las herramientas y el apoyo que necesitas para superar la dependencia a esas sustancias que sí te roban la conciencia y la libertad.


La recuperación se construye sobre pilares de honestidad, conocimiento y apoyo profesional sólido. Saber que el CBD no "coloca" nos permite centrar el debate en lo que realmente es: un compuesto que no genera adicción, con un perfil de seguridad favorable, pero que, como todo, debe ser tratado con cautela y siempre bajo supervisión experta.

La información como pilar de la recuperación


El camino para dejar atrás una adicción exige una valentía enorme y, sobre todo, tomar decisiones conscientes. Esto significa atreverse a cuestionar los mitos, entender qué hace cada sustancia en nuestro cerebro y, lo más importante, buscar ayuda profesional para trazar un plan de recuperación sólido, personal y efectivo.


El último informe del OEDA nos muestra una realidad que no podemos ignorar: el consumo problemático de sustancias sigue siendo un desafío de salud pública en España. Por eso, hoy más que nunca, es crucial contar con información precisa y programas de tratamiento basados en la evidencia, como el Programa Victoria, para ofrecer soluciones reales. Si quieres profundizar, puedes leer el análisis completo del Ministerio de Sanidad y entender mejor el panorama actual.


Si tú o alguien a quien quieres estáis atrapados en una adicción, el paso más importante, el que lo cambia todo, es pedir ayuda. No estás solo. Nuestro equipo de expertos está aquí para ofrecerte un camino de confianza, estructurado y profesional hacia una vida plena, libre de dependencias. Tu recuperación empieza aquí, con la decisión de informarte y actuar.


Resolvemos tus dudas sobre el CBD y sus efectos


Al explorar el mundo del CBD, es normal que surjan un montón de preguntas, sobre todo en lo que respecta a la seguridad y sus efectos reales. Para que no te quedes con ninguna duda, vamos a responder de forma clara y directa a las inquietudes más habituales sobre el cannabidiol.


¿Puedo dar positivo en un test de drogas si tomo CBD?


Esta es, sin duda, una de las mayores preocupaciones, y con razón. La respuesta rápida es que el CBD puro no debería hacerte dar positivo, porque las pruebas de drogas están diseñadas para buscar THC, no cannabidiol. Sin embargo, el diablo está en los detalles.


El verdadero riesgo viene de la calidad y el tipo de producto. Muchos productos de CBD, especialmente los "full spectrum" (espectro completo) o los de dudosa procedencia, pueden contener pequeñas trazas de THC. Aunque sean cantidades mínimas y legales (por debajo del 0,3%), con el uso continuado podrían acumularse en el organismo y, en un caso muy desafortunado, dar un falso positivo.


Si te sometes a pruebas regulares o estás en un proceso de recuperación, lo más seguro es optar por:


  • Aislado de CBD (Isolate): Es CBD en su forma más pura, con un 0.0% de THC garantizado.

  • Amplio Espectro (Broad Spectrum): Conserva otros cannabinoides beneficiosos, pero se le ha eliminado por completo el THC.


La clave es la transparencia. Exige siempre un Certificado de Análisis (COA) de un laboratorio independiente que confirme que el producto está limpio de THC.


¿El CBD es adictivo?


No. Y esta es una de las diferencias fundamentales que separan al CBD de sustancias como el THC, el alcohol o la cocaína. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ha dejado muy claro: no existe ninguna evidencia de que el CBD tenga potencial de abuso o genere dependencia.


Como hemos visto, su forma de interactuar con nuestro cuerpo no activa los circuitos de recompensa del cerebro como lo hacen las drogas. No provoca euforia, no hay "colocón" y, por lo tanto, no se genera esa búsqueda compulsiva que define a una adicción.


Hay que trazar una línea muy clara entre el CBD y las sustancias que sí crean dependencia. Mientras que estas últimas secuestran los mecanismos de placer del cerebro, el CBD trabaja de una forma mucho más sutil, ayudando al cuerpo a encontrar su equilibrio sin crear una atadura.

¿Cómo puedo estar seguro de que un producto de CBD no me va a "colocar"?


La confianza en un producto de CBD se reduce a una palabra: transparencia. Un producto fiable, que te garantice que no tiene efectos psicoactivos, siempre cumplirá estos tres puntos:


  1. Análisis de un laboratorio externo (COA): Esta es la prueba definitiva. El documento debe ser fácil de encontrar y tiene que mostrar claramente que el contenido de THC es indetectable o inferior al límite legal del 0,3%.

  2. Etiquetado claro y honesto: La etiqueta debe especificar qué tipo de CBD es (aislado, amplio espectro), la concentración y todos los ingredientes.

  3. Reputación de la marca: Echa un vistazo a las opiniones de otros usuarios. Los testimonios son un buen termómetro para medir la seriedad de una empresa.


Si te encuentras con un producto que promete efectos eufóricos o que oculta su certificado de análisis, desconfía. Es una señal de alarma.


Estoy en recuperación, ¿puedo usar CBD?


Esta es la pregunta más delicada y la que requiere la respuesta más contundente: es absolutamente fundamental que lo hables primero con tu terapeuta o médico.


Aunque el CBD no sea psicoactivo, cada proceso de recuperación es un mundo, con sus propias reglas y sensibilidades. Cualquier cosa que quieras añadir a tu plan de recuperación, por muy inofensiva que parezca, debe tener el visto bueno del profesional que te está guiando. En programas como el nuestro, la seguridad y la estructura del tratamiento no son negociables.



En el Programa Victoria, sabemos que el camino para salir de una adicción se construye con información fiable, decisiones seguras y, sobre todo, un apoyo profesional y humano constante. Si buscas una salida basada en la evidencia científica y el acompañamiento real, estamos aquí para ayudarte. Descubre cómo nuestro programa puede ser tu guía hacia una vida libre de dependencias en https://www.programavictoria.com.


 
 
 

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