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Medicamentos para dejar de fumar que realmente funcionan en 2026

  • hace 13 minutos
  • 16 Min. de lectura

Tomar la decisión de dejar de fumar es un acto de valentía, un paso gigante para tu salud. Pero si has intentado dejarlo solo con fuerza de voluntad y no ha funcionado, no te sientas mal. No es un fracaso personal; es la cruda realidad de la poderosa adicción que la nicotina crea en el cerebro.


La buena noticia es que existen herramientas probadas para ayudarte. Los medicamentos para dejar de fumar son un apoyo estratégico que puede duplicar o incluso triplicar tus probabilidades de éxito, dándote el impulso que necesitas para recuperar el control.


¿Por qué necesitas un salvavidas para dejar la nicotina?


Decidir abandonar el tabaco requiere coraje, pero a menudo la determinación no es suficiente. La nicotina es una sustancia que, literalmente, reprograma la química de tu cerebro. Crea una dependencia física y psicológica tan fuerte que, cuando intentas dejarla, el cuerpo y la mente se rebelan con un síndrome de abstinencia muy intenso.


Intentar superar esta adicción sin ayuda es como querer cruzar a nado un río con una corriente fortísima. Quizás algunas personas lo consigan, pero la gran mayoría acabará agotada y arrastrada de vuelta a la orilla de la que partió.


Los medicamentos son ese salvavidas. No nadan por ti, pero te mantienen a flote y te ayudan a llegar al otro lado sano y salvo.


El ciclo de la adicción que te atrapa


Cuando fumas, la nicotina tarda segundos en llegar a tu cerebro. Allí, activa la liberación de dopamina, el famoso neurotransmisor del placer y la recompensa. Tu cerebro se acostumbra a esa dosis de bienestar artificial y, como es lógico, empieza a pedirla una y otra vez.


Cuando se la quitas, los niveles de dopamina caen en picado. Es entonces cuando aparecen los temidos síntomas de abstinencia:


  • Ansiedad e irritabilidad constantes.

  • Dificultad para concentrarte en cualquier cosa.

  • Un deseo irrefrenable de fumar (el famoso craving).

  • Un estado de ánimo bajo, como si una nube gris se hubiera instalado sobre ti.


Estos síntomas no son una señal de debilidad. Son una respuesta neuroquímica, tan real y potente como el hambre o la sed. Los fármacos están diseñados, precisamente, para interrumpir este ciclo vicioso.


La misión de los medicamentos es doble: por un lado, alivian los síntomas de la abstinencia para que el proceso sea más llevadero; por otro, reducen el placer que sientes si fumas, rompiendo así el refuerzo que mantiene viva la adicción. Te dan el espacio mental y físico que necesitas para desmontar los hábitos y rutinas que has construido alrededor del tabaco.

Esta imagen lo explica muy bien: los fármacos actúan como un puente entre tu decisión de dejarlo y el éxito final.


Mapa conceptual sobre dejar de fumar, mostrando decisión, terapia con pastillas y beneficios para la salud.


Como puedes ver, el tratamiento farmacológico interviene directamente en la química cerebral para hacerte el camino más fácil.


Elegir usar un medicamento no es usar una muleta ni es un atajo para débiles. Al contrario, es una decisión estratégica e inteligente para aumentar drásticamente tus posibilidades de conseguirlo y recuperar tu libertad de una vez por todas.


Explorando la terapia sustitutiva de nicotina (TSN)


La Terapia Sustitutiva de Nicotina (TSN) es, seguramente, una de las herramientas más conocidas y a la mano para quien busca medicamentos para dejar de fumar. A mí me gusta imaginarla como una rampa de salida en la autopista de la adicción. En lugar de forzarte a pegar un frenazo en seco —algo que casi nunca sale bien—, te permite ir reduciendo la velocidad de forma suave y controlada hasta que te detienes por completo.


La idea detrás es muy sencilla, pero tremendamente eficaz. La TSN te sigue dando nicotina, que es la sustancia que tu cuerpo te pide a gritos, pero de una forma limpia. Es decir, te ahorras los más de 4.000 componentes tóxicos y cancerígenos que inhalas con cada calada, como el alquitrán o el monóxido de carbono.


Un hombre camina hacia un lago con un cartel azul que dice "RECUPERA EL CONTROL" y un salvavidas. Otra persona está en el agua.


Al separar la nicotina del acto de fumar, la TSN consigue algo fundamental: te ayuda a romper esa asociación mental tan fuerte entre el cigarrillo y la sensación de alivio o recompensa. Esto te da el espacio que necesitas para gestionar los síntomas físicos de la abstinencia mientras, en paralelo, te dedicas a desmontar todos los hábitos y rituales que has ido construyendo alrededor del tabaco.


Parches de liberación lenta para el control basal


Dentro de la TSN, los parches de nicotina son el pilar de muchísimos tratamientos. Su trabajo es liberar una dosis constante y controlada de nicotina a través de la piel durante 16 o 24 horas. Piensa en ellos como un piloto automático que mantiene tus niveles de nicotina estables, evitando esos picos y valles tan bruscos que te provocan la irritabilidad y la ansiedad típicas del síndrome de abstinencia.


Esta estabilidad te proporciona una base sólida para afrontar el día sin estar pensando constantemente en cuándo podrás fumarte el siguiente cigarrillo. La dosis con la que se empieza se calcula según cuántos cigarros fumabas al día, para que el apoyo sea el adecuado desde el minuto uno.


Pero los parches tienen una limitación. Su acción es lenta, no están pensados para apagar esos antojos súbitos e intensos (cravings) que pueden saltar en cualquier momento: después de comer, con un café, en una situación de estrés... Para esos momentos de "emergencia", necesitas otra cosa.


Formatos de acción rápida para los antojos intensos


Aquí es donde entra tu "equipo de respuesta inmediata". Los formatos de acción rápida están diseñados para actuar en cuestión de minutos y darte un pico de nicotina que imita, de forma mucho más segura, el efecto de un cigarrillo. Los más habituales son:


  • Chicles de nicotina: Te dan un control activo. Al masticar, liberas la nicotina, que se absorbe por la mucosa de la boca. Son perfectos para quienes sienten la necesidad de "hacer algo" con la boca.

  • Sprays bucales: Ofrecen el alivio más rápido de todos. Pueden actuar en tan solo 60 segundos. Son una opción fantástica para esas urgencias en las que un antojo te golpea con toda su fuerza.

  • Inhaladores: Imitan el gesto físico de llevarse algo a la boca y aspirar, lo que puede ser una ayuda psicológica enorme para quienes echan mucho de menos el ritual de fumar.

  • Comprimidos para chupar: Se disuelven despacio en la boca, liberando la nicotina de forma gradual pero bastante más rápido que los parches.


La clave del éxito con la TSN, en muchísimos casos, está en la combinación. Usar un parche para el control de base y tener a mano un formato de acción rápida para las crisis es una estrategia que ha demostrado aumentar las tasas de éxito de forma significativa. Es como tener un sistema de defensa con dos niveles: uno que previene y otro que actúa cuando hace falta.

Errores comunes que debes evitar


Para que la TSN realmente te ayude, es crucial usarla bien. Un error muy, muy frecuente es quedarse corto con la dosis. Mucha gente, por miedo a la propia nicotina, elige una dosis demasiado baja y acaba pasándolo fatal, luchando innecesariamente contra los síntomas de la abstinencia.


Otro fallo habitual es abandonar el tratamiento antes de tiempo. La TSN se suele recomendar durante unas 8-12 semanas, reduciendo la dosis poco a poco. Dejarla de golpe en cuanto te empiezas a sentir con más confianza es abrirle la puerta a una recaída. Sigue siempre las indicaciones de tu médico o farmacéutico para asegurarte de que la retirada es gradual y segura. Dale a tu cerebro el tiempo que necesita para acostumbrarse a una vida sin nicotina.


Medicamentos con receta que van más allá de la nicotina


Si la Terapia Sustitutiva de Nicotina es una rampa de salida progresiva, los fármacos con receta son más bien una intervención directa en la neuroquímica de tu cerebro. Son herramientas potentes, diseñadas para desmontar la adicción desde su centro de operaciones, justo donde nacen el deseo y la recompensa.


En España, el Sistema Nacional de Salud financia varias de estas opciones. Es un reconocimiento claro de que dejar de fumar es un problema de salud pública que, muy a menudo, necesita un apoyo farmacológico serio. Vamos a centrarnos en los tres principales medicamentos para dejar de fumar que requieren una prescripción de tu médico: vareniclina, bupropión y citisina. Cada uno tiene un mecanismo diferente, y la elección dependerá de tu historial clínico y de tus circunstancias personales.


Brazo de una persona con un apósito, junto a varios dispositivos médicos sobre una mesa.


Vareniclina: el doble agente cerebral


Imagina un fármaco que juega a dos bandas, y las dos a tu favor. Así es como funciona la vareniclina (su nombre comercial más conocido fue Champix, aunque hoy se dispensa como genérico). Su estrategia es inteligente y tiene un doble efecto.


Por un lado, la vareniclina se une a los mismos receptores de nicotina que hay en tu cerebro. Al ocuparlos de forma parcial, provoca una liberación suave de dopamina. Este efecto es suficiente para reducir muchísimo los peores síntomas del síndrome de abstinencia, como la ansiedad o la irritabilidad, haciendo que el proceso sea mucho más llevadero.


Por otro lado, al estar ocupando esos receptores, la vareniclina actúa como un portero. Si tienes una recaída y fumas un cigarrillo, la nicotina del tabaco no encuentra sitio donde acoplarse. El resultado es que no sientes esa descarga de placer y recompensa que antes te enganchaba.


La vareniclina le quita toda la gracia a fumar. El cigarrillo se convierte en un simple cilindro de papel que suelta humo, sin la recompensa neurológica que tu cerebro buscaba. Esta estrategia rompe el ciclo de refuerzo de la adicción de una manera muy efectiva.

El tratamiento con vareniclina suele durar unas 12 semanas. Es fundamental que lo supervise un médico, ya que puede tener efectos secundarios (como náuseas o sueños extraños) y no es apto para todo el mundo.


Bupropión: el regulador del estado de ánimo


El bupropión (Zyntabac) es un caso curioso. Se desarrolló originalmente como un antidepresivo, pero los médicos se dieron cuenta de algo: muchos de sus pacientes fumadores perdían el interés por el tabaco mientras lo tomaban. Esto llevó a investigarlo como uno de los medicamentos para dejar de fumar.


Su forma de actuar es distinta a la de la vareniclina. El bupropión no se mete con los receptores de nicotina. En su lugar, trabaja reequilibrando los niveles de ciertos neurotransmisores en el cerebro, como la dopamina y la noradrenalina, que se desajustan por la dependencia a la nicotina.


Al estabilizar esta química cerebral, el bupropión consigue dos cosas muy importantes:


  • Reduce la intensidad de los antojos (cravings), esos deseos irrefrenables de encender un cigarro.

  • Alivia los síntomas de abstinencia, sobre todo la irritabilidad y ese estado de ánimo bajo o tristón que a menudo aparece al dejarlo.


El tratamiento también dura en torno a 12 semanas y, como la vareniclina, necesita receta y seguimiento médico. Es una opción muy interesante para personas que, además de fumar, luchan con síntomas de bajo estado anímico.


Citisina: la opción natural de tratamiento corto


La citisina (Todacitan, Recigarum) ha irrumpido con muchísima fuerza en España y se ha convertido en una de las grandes apuestas del sistema sanitario. Es un compuesto de origen vegetal, que se extrae de las semillas del árbol Cytisus laburnum, y su estructura molecular es sorprendentemente parecida a la de la nicotina.


Su mecanismo es muy similar al de la vareniclina: se acopla a los receptores de nicotina, calmando la abstinencia y bloqueando el placer de fumar. Pero tiene una gran diferencia que la hace muy atractiva para mucha gente: la duración del tratamiento.


Mientras que la vareniclina y el bupropión requieren meses de tratamiento, la pauta completa de citisina dura solo 25 días. Es un tratamiento corto e intensivo, lo que puede ayudar a que muchas personas lo completen, especialmente aquellas que no quieren pasarse meses tomando una pastilla.


El gobierno ha hecho un esfuerzo enorme para que sea accesible. Por ejemplo, en España, el Ministerio de Sanidad ha invertido la impresionante cifra de 136 millones de euros en Todacitan (citisina) desde que se empezó a financiar en febrero de 2023, dispensando más de 1,2 millones de tratamientos. Sin embargo, a pesar de esta masiva inversión pública, las tasas de éxito a largo plazo de estos medicamentos por sí solos no superan el 25%, lo que subraya la necesidad de un apoyo terapéutico adicional.


La necesidad de combinar fármacos con terapia no es exclusiva del tabaquismo. El apoyo psicológico es clave en muchas otras dependencias. Si quieres saber más, puedes leer nuestro artículo sobre los medicamentos para dejar de beber alcohol, donde también se aborda esta sinergia.


Al igual que las otras opciones, la citisina necesita receta y un seguimiento estricto. La elección entre vareniclina, bupropión o citisina es una decisión que debes tomar junto a un profesional de la salud. Tu médico evaluará tu historial, tu nivel de dependencia y tus circunstancias para recomendarte el camino más seguro y eficaz para ti.


El papel de tu médico y farmacéutico en el proceso


Conseguir una receta para un medicamento para dejar de fumar es un paso enorme, pero es solo el punto de partida. El verdadero éxito no está en la pastilla, sino en la red de apoyo que construyes a tu alrededor. Es como si te dieran un mapa para un viaje complicado; sin un guía que te ayude a leer las rutas y a esquivar los baches, es muy fácil perderse.


Por eso mismo, la financiación pública de estos tratamientos en España exige que participes en un programa de seguimiento. No es un mero trámite burocrático, sino una estrategia muy inteligente para multiplicar tus posibilidades de éxito. Este acompañamiento transforma la simple toma de un medicamento en una terapia completa y guiada.


Farmacéutico entrega medicamentos para dejar de fumar a una paciente en el mostrador de la farmacia.


Tu médico de cabecera como director de orquesta


Tu médico de atención primaria es mucho más que la persona que firma la receta. Piensa en él como el director de tu proceso, el que coordina todas las piezas para que funcionen en armonía. Su papel es fundamental de principio a fin.


En las consultas de seguimiento, tu médico se encargará de varias tareas clave:


  • Ajuste de dosis: Vigilará cómo reacciona tu cuerpo al fármaco y ajustará la dosis si hace falta. El objetivo es maximizar su ayuda y minimizar los efectos secundarios.

  • Gestión de efectos adversos: Te ayudará a lidiar con posibles molestias, como las náuseas o los problemas para dormir, dándote soluciones prácticas para que no tires la toalla.

  • Refuerzo motivacional: Celebrará contigo cada logro, te recordará por qué empezaste este camino y te dará ese empujón de ánimo que tanto se necesita en los momentos de flaqueza.

  • Evaluación continua: Se asegurará de que el tratamiento sigue siendo seguro para ti y de que cumples con la pauta, un factor decisivo para que todo funcione.


Estas visitas son tu espacio seguro para resolver dudas y compartir tus dificultades sin sentirte juzgado.


La farmacia comunitaria: tu aliado de primera línea


Las farmacias ya no son simples lugares donde te dan una caja. Se han convertido en centros de apoyo accesibles y cercanos, un pilar fundamental en la estrategia nacional contra el tabaquismo.


De hecho, gracias a un acuerdo del Ministerio de Sanidad, más de 22.200 farmacias comunitarias están implicadas en la lucha para ayudar a la gente a dejar de fumar. Esto las convierte en un aliado esencial para dispensar los medicamentos financiados como Todacitan, Zyntabac, vareniclina y los parches de nicotina, siempre con receta y dentro de un programa de apoyo.


Tu farmacéutico es el profesional sanitario que tienes más a mano. No dudes en acercarte a él para resolver dudas sobre cómo tomar la medicación, gestionar un antojo que aparece de repente o, simplemente, para buscar una palabra de aliento. Su consejo experto puede marcar una gran diferencia en tu día a día.

Este ecosistema profesional, que une al médico y al farmacéutico, es vital. Sin embargo, para ir a la raíz psicológica de la adicción, muchas veces se necesita un apoyo más profundo. Puedes aprender más sobre los enfoques terapéuticos integrales en nuestra guía sobre la terapia para adicciones. La combinación de fármacos con un soporte conductual bien estructurado es la fórmula más sólida para garantizar que no solo dejes de fumar, sino que te mantengas libre del tabaco para siempre.


Cómo superar las limitaciones de los fármacos


Ya has visto las opciones de medicamentos para dejar de fumar: Terapia Sustitutiva de Nicotina, citisina, vareniclina... Son herramientas potentes, con el respaldo de la ciencia. Sin embargo, hay una estadística que no podemos pasar por alto: por sí solos, estos fármacos rara vez consiguen un éxito a largo plazo que supere el 25 %.


¿Por qué pasa esto? ¿Son una promesa rota? Para nada. El problema es que los fármacos solo atacan una parte de la adicción: la dependencia química. Pero fumar, como bien sabes, es mucho más que eso.


La adicción al tabaco se sostiene sobre tres pilares: el químico, el conductual (el hábito) y el psicológico. La medicación se encarga del primero, aliviando el síndrome de abstinencia, lo que no es poco. Pero, ¿qué hacemos con los otros dos? ¿Qué pasa con ese cigarrillo que enciendes casi sin pensar con el café, el que te sirve para "calmar" el estrés o el que compartes en una reunión con amigos?


La dependencia es como una mala hierba con tres raíces profundas. Si solo cortas una de ellas —la química— con los fármacos, las otras dos —la conductual y la psicológica— seguirán enterradas, listas para hacer que la adicción vuelva a brotar en cuanto bajes la guardia.

Ahí está la gran limitación de confiar únicamente en una pastilla o un parche. Para dejar de fumar de verdad y para siempre, necesitas un enfoque que desmonte todos los mecanismos de la adicción, no solo uno.


La fórmula del éxito duradero: fármacos y terapia intensiva


La verdadera clave para liberarte del tabaco es combinar el tratamiento farmacológico con una terapia psicológica y conductual intensiva. Esta combinación no solo suma, sino que multiplica las posibilidades de que lo consigas.


Piensa que, mientras el fármaco te pone un "colchón" químico para que el proceso sea físicamente más llevadero, la terapia te da las herramientas mentales y prácticas para reconstruir tu vida sin el tabaco. Se trata de desaprender los hábitos y las asociaciones que has ido forjando durante años.


Es justo en este punto donde modelos como el Programa Victoria marcan una diferencia enorme. Un programa terapéutico intensivo no se limita a darte una pastilla y ya está; va mucho más allá. Aborda de raíz los patrones de pensamiento, los detonantes emocionales y esos hábitos automáticos que te mantienen atrapado en el ciclo.


Caso práctico: el camino de Carlos hacia la libertad


Imagina a Carlos, un hombre de 45 años que fumaba desde los 18. Lo había intentado casi todo: parches, chicles, incluso la vareniclina en dos ocasiones. Y siempre, la misma historia: aguantaba unas semanas, a veces meses, pero una situación de estrés o una salida con los amigos acababa en recaída.


Carlos se sentía frustrado. El fármaco parecía funcionar al principio, pero le faltaban recursos para gestionar su día a día sin el cigarrillo. El tabaco era su forma de manejar la ansiedad, de tomarse un descanso en el trabajo y de socializar. La pastilla no podía enseñarle a hacer todo eso de otra manera.


Fue entonces cuando decidió probar un enfoque integral. Se unió a un programa terapéutico intensivo como el de Programa Victoria, donde su tratamiento con fármacos se integró en un plan mucho más amplio. Durante el retiro, no solo recibió el apoyo farmacológico adecuado, sino que trabajó intensamente en los otros frentes. Aprendió sobre los mecanismos de la adicción y cómo la terapia cognitivo-conductual podía ayudarle a identificar y cambiar sus pensamientos automáticos sobre el tabaco. Puedes aprender más sobre qué es la terapia cognitivo-conductual y cómo puede ayudarte a superar adicciones en nuestro artículo.


Las herramientas que marcan la diferencia


En su programa, Carlos adquirió un arsenal de herramientas prácticas que los fármacos por sí solos nunca podrían darle:


  • Análisis de detonantes: Identificó qué situaciones, emociones y personas concretas disparaban sus ganas de fumar.

  • Estrategias de afrontamiento: Aprendió técnicas de relajación y gestión del estrés para no volver a usar el tabaco como muleta emocional.

  • Prevención de recaídas: Creó un plan detallado sobre cómo actuar ante situaciones de alto riesgo, como bodas o reuniones de trabajo.

  • Construcción de una nueva identidad: Empezó a visualizarse y a construir una vida como "no fumador", centrada en nuevos hábitos saludables y aficiones que le daban un bienestar real.


El tratamiento farmacológico le dio a Carlos la estabilidad que necesitaba para poder absorber y practicar todas estas nuevas habilidades. Tras el retiro intensivo, un seguimiento continuado durante un año le ayudó a consolidar estos cambios, hasta convertirlos en su nueva normalidad. Carlos no solo dejó de fumar; aprendió a vivir plenamente sin necesitar el tabaco. Su éxito no se basó en la pastilla, sino en la integración de esa ayuda química con un profundo trabajo personal y terapéutico.


Resolviendo las dudas más frecuentes sobre los fármacos para dejar de fumar


Cuando te planteas usar medicamentos para dejar de fumar, es completamente normal que te asalten un montón de preguntas. Es una decisión importante, y tener la información clara es fundamental para que te sientas seguro y con confianza en el proceso. Vamos a responder aquí a las dudas más habituales, de forma directa y sin rodeos.


Y es que esta necesidad de información es más real que nunca. La Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas en España (EDADES) de 2024 nos deja un dato revelador: el 67,7% de los fumadores diarios se ha planteado dejarlo y un 44,1% ya lo ha intentado. Esta motivación, que en parte se debe a la mayor facilidad para acceder a fármacos financiados, demuestra que hay una búsqueda clara de soluciones que funcionen. Puedes leer más sobre estos datos del abandono del tabaco en El Español.


¿Cuánto tiempo tendré que tomar las pastillas?


La duración del tratamiento no es una talla única; depende mucho del fármaco que te receten y de cómo funciona.


Por ejemplo, la citisina (que se vende como Todacitan o Recigarum) tiene un tratamiento muy corto, de solo 25 días. En cambio, tanto la vareniclina como el bupropión suelen necesitar más tiempo, normalmente unas 12 semanas.


Con la Terapia Sustitutiva de Nicotina (TSN), como los parches, la pauta general también ronda las 8 a 12 semanas. Aquí, la clave es ir bajando la dosis poco a poco. Es crucial que sigas el tratamiento tal como te lo ha indicado tu médico, aunque te sientas con fuerzas para dejarlo antes. Abandonar la medicación antes de tiempo es uno de los mayores boletos para una recaída.


¿Voy a engordar si utilizo estos medicamentos?


Esta es, sin duda, una de las mayores preocupaciones y un freno para muchísima gente. Hay que dejarlo claro: el aumento de peso no es un efecto directo de los fármacos. La causa real es la ausencia de nicotina.


La nicotina hace dos cosas en tu cuerpo: acelera un poco el metabolismo y quita el hambre. Cuando dejas de fumar, tu metabolismo vuelve a su ritmo normal (lo cual es bueno) y el apetito puede dispararse. Además, la ansiedad que provoca el mono a menudo nos empuja a picotear, buscando una recompensa rápida.


El miedo a engordar no debería ser un motivo para no dejar de fumar. Los beneficios para tu salud son infinitamente mayores que un posible y manejable aumento de peso temporal.

Algunos fármacos, como el bupropión, pueden echar una mano para que no ganes tanto peso. Sin embargo, la mejor estrategia es combinar el tratamiento con un programa completo como Programa Victoria, que te da herramientas para gestionar la ansiedad y crear hábitos saludables que te ayudarán a mantener tu peso a raya.


Ya lo intenté una vez con pastillas y no funcionó, ¿merece la pena volver a probar?


Sí, rotundamente sí. Una recaída no es un fracaso, es una oportunidad de oro para aprender. La inmensa mayoría de las personas que han logrado dejar de fumar lo intentaron varias veces antes de conseguirlo. Cada intento es un entrenamiento que te acerca un poco más a la meta.


En lugar de verlo como un fracaso, párate a pensar qué fue lo que falló. ¿Quizás el medicamento no era el ideal para ti? ¿Te faltó apoyo psicológico para lidiar con los momentos de tentación? ¿Te superó una situación de estrés?


Volver a intentarlo, quizás con otro fármaco o, más importante aún, combinando las pastillas con una terapia psicológica seria, multiplica tus posibilidades de éxito. La clave es no volver a cometer el mismo error. Cada intento te permite afinar la estrategia hasta dar con la que, por fin, funcione para ti.


¿La Seguridad Social cubre todos los tratamientos para dejar de fumar?


La financiación pública ha sido un gran paso para facilitar el acceso a los tratamientos. Hoy por hoy, la Seguridad Social en España financia un intento al año por paciente para dejar el tabaco.


Para que te lo financien, necesitas receta médica y estar dentro de un programa de apoyo para dejar de fumar. Las opciones que cubre son:


  • Bupropión (como medicamento genérico).

  • Vareniclina (como medicamento genérico).

  • Citisina (Todacitan, Recigarum).

  • Parches de nicotina (Niquitin Clear).


Es importante que sepas que otros tipos de Terapia Sustitutiva de Nicotina, como los chicles, los espráis o los inhaladores, no están financiados. A pesar de ello, no dejan de ser herramientas muy útiles que puedes comprar por tu cuenta para tener un apoyo extra.



Los medicamentos son una ayuda muy potente, pero el cambio de verdad se produce cuando trabajas sobre tus hábitos y la psicología que hay detrás de la adicción. En Programa Victoria te ofrecemos ese enfoque integral, combinando el apoyo que necesitas con las herramientas terapéuticas para que construyas una vida libre de tabaco. Contacta con nosotros, te haremos una valoración gratuita y te explicaremos cómo podemos ayudarte.


 
 
 

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